La economía brasileña
pide paso en europa como una de las grantes potencias de América
del Sur

El Mundial de fútbol, Juegos Olímpicos y
una más que probable candidatura a organizar una Exposición
Universal. Parece la hoja de ruta de un inquilino del Palacio de La
Moncloa a principios de los ochenta.
Pero se trata de la tarjeta de presentación de
Brasil en el club de las nueve naciones más desarrolladas del
planeta, donde ha irrumpido con la fuerza que le otorga su condición
de mayor economía de Suramérica, una población
de 190 millones de personas y una superficie que multiplica por 17 la
extensión de España.

Al igual que nuestro país
tras la reinstauración de la democracia, Brasil se juega en la
próxima década la batalla de la imagen ante la opinión
pública internacional, que aún se frota los ojos para
creer que esa nación que navegaba hace apenas 15 años
en una inflación de cuatro dígitos, mantenga ahora su
IPC a raya por debajo del 6%.
Otro apunte. En 1992, el 35% de los brasileños
vivía por debajo del umbral de la pobreza. Los últimos
datos oficiales correspondientes a 2009 apuntan que este porcentaje
se ha reducido a la mitad.Y más de noventa millones de brasileños,
el 40% de la población, forman parte ya de la clase media.
La crisis financiera ha afectado a Brasil con menos virulencia
que al resto de países. Técnicamente salió de la
recesión en el segundo trimestre de 2009, y el Gobierno estima
cerrar el año con un crecimiento del 1%.
Para el próximo ejercicio, las previsiones del
FMI -que siempre se caracterizan por su conservadurismo- adelantan que
Brasil crecerá un 3,5%, aunque el Ejecutivo de Lula baraja una
cifra bastante superior. Con una deuda pública menguante situada
en el 35% del PIB y unos tipos de interés estables en el 8,7%,
Brasil cree que ha llegado el momento de dar su particular gran salto
adelante y satisfacer la demanda de vivienda e infraestructuras,
La respuesta del Gobierno de Lula se llama PAC. Es el
acrónimo del Programa de Aceleración del Crecimiento,
lanzado en 2007. El plan comprende una inversión de más
de 173.000 millones de euros hasta el año 2010 en proyectos relacionados
con las infraestructuras civiles -principalmente carreteras, puertos
y ferrocarriles-, energía, medio ambiente y viviendas sociales.
Este apartado es de gran relevancia por la alta demanda
de vivienda en propiedad en el país como consecuencia del tardío
desarrollo del crédito hipotecario, prácticamente inédito
en Brasil hasta la década de los noventa, cuando se produjo el
desembarco de la banca minorista europea encabezada por el Banco Santander.
Brasil estima que sufre un déficit de 7,8 millones de casas.
Andalucía trata de no perder el tren carioca. Las
exportaciones andaluzas a Brasil se han triplicado en los últimos
seis años, hasta alcanzar en 2008 la cifra de 249,8 millones
de euros, pasando de representar el 0,6% de las importaciones brasileñas
en 2003 a suponer ya una cuota del 1,3%, con un crecimiento del 25,4%
en 2008, según datos de la Agencia Andaluza de Promoción
Exterior (Extenda).
Esto permite a Andalucía tener una balanza comercial
positiva de 2,7 millones de euros, con una tasa de cobertura del 101,1%.
Sin embargo, para el conjunto nacional las exportaciones a Brasil sólo
cubren la mitad de las importaciones provenientes de ese país,
lo que arroja un déficit comercial y una tasa de cobertura del
52%. Por provincias, Cádiz es la que mayor volumen de productos
envía al mercado carioca, un 38% del total andaluz (95,2 millones
de euros), seguida de Sevilla, con un 36,7% (91,8 millones) y Huelva,
con un 15,4% (1.053 millones), siendo esta última la que mayor
crecimiento experimentó en el pasado ejercicio (1.053%).
Combustibles y aceites minerales ocupan el primer lugar,
con un 28% del total (70 millones de euros), seguidos ya muy de cerca
por las aeronaves, que representan el 26% (64,8 millones), mientras
que en productos agroalimentarios, las ventas de aceite de oliva crecieron
en un 26%, hasta alcanzar los 23 millones de euros .